El amor debería ayudar a superar cualquier barrera
Escrito por Yolanda Sultana
Un vuelco ha tenido el romance que mantienen o, quién sabe, mantenían, el futbolista Kike Acuña y su novia Roxana Muñoz, los que cuando todo el mundo esperaba que concretaran su noviazgo en el altar, repentinamente anunciaron que postergaban en forma indefinida el enlace.
Lo que quiero decir hoy es que la noticia anterior causa impacto en muchas madres, padres y novios, ya que lo que menos se espera en ocasiones como la descrita, es que a última hora se deshaga el compromiso y los novios, padres e invitados a lo que sería la recepción queden de una pieza.
Al caso de Kike y Roxana se agrega al de Iván Zamorano y María Eugenia Larraín u otros menos mediáticos pero igual de dolorosos y complicados para sus protagonistas.
Pero también existen casos de personas anónimas que sufren igual que como lo están haciendo los mediáticos novios. Hay novias que se quedan con el ajuar listo, el novio con el traje y la corbata listos para ser usados, pero ahí quedan, sin que nadie más que su grupo cercano se entere.
Las razones pueden ser muchas y variadas. La distancia, por ejemplo, una pareja no puede estar separada a kilómetros de distancia, ya que esa misma distancia va matando el amor. Hay otras parejas que quedan hasta con el cóctel contratado, debido a diferencias – a veces insalvables, pero que si hay amor, deberían superarse.
También debo señalar que el matrimonio no es el objetivo último de una pareja, ya que podrían sólo convivir y ser igual o más felices que los que contraen matrimonio. La vida da muchas vueltas y en una de esas, Kike y Roxana vuelven a tomar el camino que tenían antes del desencuentro que los lleva a tomar tan drástica determinación, como es suspender a última hora el matrimonio.



